El Arte de la Presencia: Cómo Estar Aquí Ahora en un Mundo de Multitarea

Cuando Dejé de Multitarear y Empecé a Vivir: El Día que Aprendí a Estar en un Solo Lugar

por Paz Interior | 12 de noviembre de 2025 | Categoría: Mindfulness Diario

Hace tres años, mientras preparaba la cena, respondía correos en mi teléfono y discutía sobre planes del fin de semana con mi pareja, algo dentro de mí se rompió. No fue dramático — no hubo lágrimas ni gritos — pero en medio de ese caos autogenerado, noté que mi cuerpo temblaba ligeramente. Un extraño me habría preguntado si estaba bien. Alguien que me conocía bien habría preguntado cuándo había sido la última vez que estaba completamente presente en un solo lugar.

La lección que aprendí de una taza de té derramada

Mi primer despertar llegó de una manera inesperada. Una mañana, mientras intentaba leer un libro, revisar mensajes y beber mi té al mismo tiempo, derramé el líquido caliente sobre las páginas. En lugar de frustrarme, me reí. Fue un momento de claridad absurda pero reveladora: ¿por qué estaba tan decidida a perderme cada experiencia mientras intentaba vivir varias a la vez?

Ese día hice algo revolucionario para mí: me senté a la mesa con solo mi taza de té. Nada más. Observé cómo el vapor se elevaba en espirales hacia el techo. Sentí el calor del porcelana en mis manos. Noté cómo el sabor cambiaba con cada sorbo. En esos cinco minutos de atención exclusiva, descubrí algo asombroso: estaba completamente en mi cuerpo por primera vez en años.

Cuando escuchar se convirtió en un acto de valentía

Mi amistad con Clara estuvo a punto de romperse por mi incapacidad para escuchar. Durante meses, ella me hablaba de su divorcio mientras yo asentía con la cabeza, pero mi mente estaba planificando mi próximo correo electrónico o qué cocinaría esa noche. Un día me dijo: «Siento que hablo contigo, pero no me escuchas realmente». Sus palabras me atravesaron.

Mi transformación comenzó con una práctica simple pero radical: cuando alguien me habla, dejo mi teléfono boca abajo y me pregunto en silencio: «¿Qué quiere compartir, no solo qué quiere decir?». Descubrí que detrás de sus palabras sobre problemas legales, Clara necesitaba sentirse validada en su dolor. No podía darle soluciones; solo podía darle mi atención completa. Hoy, mi relación con ella es más profunda que nunca, no porque haya cambiado lo que digo, sino porque cambié cómo escucho.

El paseo que me devolvió a mis pies

Durante años caminé sin sentir mis pies. Mis paseos eran para quemar calorías, para llegar a un destino, o peor aún, para pensar en problemas mientras mi cuerpo se movía automáticamente. Hasta que un anciano en el parque me hizo una pregunta que cambió todo: «¿Sientes cómo la tierra te sostiene con cada paso?»

Esa tarde, caminé lentamente por el mismo sendero, pero esta vez con una nueva intención. Me quité los auriculares. Dejé el teléfono en casa. Y sentí: el roce de mis zapatos contra el pavimento, el balanceo natural de mis brazos, el viento en mi rostro, el canto de los pájaros sin la distracción de una narración mental constante. Descubrí que mis pies no eran simplemente herramientas para moverme; eran puentes entre mi cuerpo y la tierra. Cada paso se convirtió en una meditación en movimiento, un recordatorio silencioso de que estoy aquí, ahora, completamente.

Conclusión: La presencia como acto de amor propio

Dejar la multitarea no fue un acto de productividad mejorada; fue un acto de autocompasión. Cada vez que elijo estar completamente presente en una sola tarea, le estoy diciendo a mi alma: «Eres suficiente. Este momento es suficiente. No necesitas correr para ser digno de amor».

La presencia no es un logro a alcanzar. Es una práctica diaria de regreso a ti mismo. No requiere retiros costosos ni horas de meditación. Solo requiere el coraje de elegir un solo lugar para estar, incluso si es por un minuto. Porque en un mundo que insiste en dividirnos, elegir la presencia es elegir la integridad — estar entero, no fragmentado.

Hoy, en lugar de preguntarte «¿Cómo puedo hacer más cosas a la vez?», pregúntate: «¿Qué necesito soltar para estar completamente aquí?». La respuesta te guiará de vuelta a ti mismo, paso a paso, respiración a respiración.

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